jueves, 12 de enero de 2012

EN BUSCA DE MAMADOU T.

El karma, amigos, va a darme un palo enorme un día de estos. Está tentándome, está jugando conmigo y no sabe qué más ponerme en las manos para que caiga en su maléfico plan y poder hacer que un tren me pase por encima y de marcha atrás para poder volver a pasar.

Ayer, durmiendo en el tren como de costumbre, un ser misterioso se sentó a mi lado. Debido a mi estado somnoliento sólo percibí ciertas señas de él. Hombre de mediana edad, negro, bastante alto. Mi mente lo catalogó rápidamente: un negro más (esto tendrá importancia más adelante). Seguí durmiendo y me desperté al llegar a la parada de mi casa. Cuando abrí los ojos vi que mi vagón estaba vacío y corriendo miré mi alrededor a ver si había llegado al fin del mundo. Por suerte no. Entonces en el asiento de mi derecha, justo al lado del que estaba el señor de antes había una bolsa de plástico de la marca Celio (ropa de hombre). Como ya os he dicho, el vagón estaba absolutamente vacío así que cogí la bolsa y me la llevé a casa. Al abrirla encontré 3 camisas de cuadros, 2 polos y 2 camisas lisas. Tengamos en cuenta que ayer empezaron las rebajas en Francia, con lo que no me pareció extraño que un tío se comprara tanta ropa.

Ahora es cuando llega el dilema. ¿Qué hago con toda esta ropa?

En primer momento pensé en coger la ropa y llevármela a casa porque sino, caería en el olvido (porque todo el mundo sabe que los trenes se autodestruyen al finalizar el trayecto. Y pensé varias opciones:

A) Mirar si algo me servía y aprovechar el hallazgo.
B) Ir a la estación de tren y dejarlo en "objetos perdidos".
C) Intentar buscar personalmente a la persona que lo perdió.

La A me pareció moralmente (y karmáticamente) incorrecta, con lo que rápidamente pasé a la B. La solución B no estaba mal, aunque tenía fallos, ya que si la devolvía a la estación se empezarían a repartir el botín entre ellos, dejando al pobre consumidor sin su ropa. Así que la que más me convenció fue la C, aunque sin duda, era la más difícil.
Busqué entre la ropa algo que pudiera identificar al individuo y me fijé en que había pagado con tarjeta. En uno de los tickets de compra venía su nombre.

-¡Perfecto! -pensé-. Iré a Facebook, introduciré el nombre, contactaré con el chico y todo solucionado.

Error. Resulta que el chico tiene un nombre tan común que me aparece unas 50 veces en Facebook y sí, todos ellos viven en Paris, con la dificultad añadida de que el chico es negro y en la foto me parecen todos el mismo. Es como si buscáramos a un Antonio García en España, imposible. Así que hice una selección de todos aquellos que podrían estar en el perfil (prácticamente todos) y les mandé un mensaje privado.

Ya os iré contando si alguien me contasta.

¿Qué hubierais hecho vosotros?

Agur!

6 comentarios:

Kurai dijo...

Yo hubiera hecho lo mismo también =)

Por cierto, aprovecho para decirte que te pagué aquello, que no te lo había confirmado xD

Bea Cepeda dijo...

Ya te lo dije ayer :P ¡¡quedarme con la ropa!! Si me gusta y me vale, claro, si no, pues entonces sí, intentar dar con él.

Jill dijo...

Eres un buen ciudadano. Yo soy algo más vaga y lo habría dejado en objetos perdidos. Lo que hagan ellos con su karma ya no es asunto mío. :p

Jill dijo...

Eres un buen ciudadano. Yo soy algo más vaga y lo habría dejado en objetos perdidos. Lo que hagan ellos con su karma ya no es asunto mío. :p

JoseCharlie dijo...

Muy bien, el karma te compensará, como cuando Carmen devolvió el disco duro portatil y el chaval como agradecimiento le dio... 10€!!!!

Arald dijo...

Kurai: Gracias =) ahora la ley no me persigue ^^

Bea: Es que me da pena que alguien pierda una compra de 80€... imagino que el chaval estuvo ahorrando para las rebajas...

Jill: No soy un buen ciudadano... simplemente que un gran poder conlleva una gran responsabilidad (?)

JoseCharlie: Yo confío en que como mínimo me den un gritón de dolares!