sábado, 21 de enero de 2012

VIAJANDO CON LIBROS

¿Alguna vez os han regalado un libro?
A mi sí, muchísimas veces. Imagino que el hecho de haber estudiado una carrera de letras lleva implícita la idea de que regalar un libro siempre va a ser una buena opción. Supongo que no se equivocan.

El otro día estuve pensando en la gente que no lee. En la gente que se mantiene con vida con el mero hecho de seguir adelante, día tras días, sin adentrarse en las páginas de algún libro. Sin despojarse de la realidad que conocemos para vivir diversas, múltiples, infinitas, realidades. Pensé que quizá no leyeran por miedo a encontrar en los libros la falta de motivación o chispa que moviera sus vidas.

Coged un libro que hayáis leído, cualquiera que os guste, no importa. Dirigiros al metro, al tren, al autobús, como cada mañana, dejad que por un instante, la rutina os guíe y sentaos si tenéis la oportunidad. Relajaos pensando en ese libro que lleváis en la mano. Pensad en los momentos que vivisteis leyéndolo, oliendo sus páginas, despedíos de él para siempre. Salid del vagón o del autobús en cuestión acompañados únicamente del recuerdo de aquellas páginas. El libro, viajará solo a partir de ahora, sentado en un asiento donde una persona, en un intervalo de tiempo reducido, se sentará y lo agarrará con sus manos. Leerá su título, le dará una vuelta, dos, tres, lo palpará y hará correr sus páginas de arriba abajo. Mirará a los lados buscando unos ojos observantes, buscando un cómplice, alguien con quién poder deshacerse de dicho hallazgo, el miedo de nuevo. Posiblemente ese libro habrá topado con una de esas personas que no leen, alguien cuya vida está aislada de la fantasía.

En todo caso, habréis puesto en contacto a dos entes muy distintos, creando un vínculo, aunque mínimo, entre dos mundos opuestos. Pero imaginad que por azar, dicho ente empieza a ojear las páginas de éste en busca de algo que le apasione.
Habréis hecho algo más, habréis salvado una vida.

3 comentarios:

Bea Cepeda dijo...

Siempre he pensado que el gusto por la lectura era un privilegio e intentando acercársela a todo el que he podido, pero he llegado a la conclusión de que cada uno "se salva su vida" como quiere. Mientras que para los que amamos la literatura un libro nos parece la mejor forma de conocimiento, diversión y aprendizaje, cada persona puede encontrar esas mismas características en otros formatos artísticos. Por ejemplo, aunque yo toco el piano, el clarinete, canto, formo parte de una banda de música y de un cuarteto de jazz, soy incapaz de sentir la música al nivel que lo hacen mucha gente que conozco. Parece raro, pero es cierto. Para mí la música no es más que un mero entretenimiento mientras que otras personas son capaces de encontrar cosas inimaginables en ella.
Con esto simplemente quiero decir que hay gente que simplemente no lee, porque no disfruta con ello, que igual que una persona puede apasionarse con una tarta de manzana otra lo hará con un buen chuletón.
Lo único que me parece triste es aquella persona que no siente pasión por nada y que ya ha perdido cualquier tipo de motivación, pero para el resto, aunque no lean, todavía hay esperanza.

H@n dijo...

Y eso se llama Book Crossing, y es super emocionante. Me encanta =)

SeMaRo dijo...

El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio